Avulsiones dentarias y reimplante...

Ausencias dentales multiples en niño

Si la avulsión es en un diente temporario, no se debe practicar el reimplante por el peligro de daño sobre los dientes de recambio que se alojan en el hueso, sí se puede hacer el reimplante de una pieza permanente con mucha probabilidad de éxito cuando ha pasado menos de media hora del accidente, porque de esa manera el tejido periodontal, que une la raíz a su alveolo antes de la avulsión, se mantendrá aún vivo y podrá reparar la lesión, siempre que en ese lapso se haya tratado el diente expulsado, o avulsionado convenientemente.

¿Qué es tratar el diente convenientemente?, ¿Qué debemos hacer en estos casos?

1.- Coger el diente por la corona, no tocar la raíz.

2.- Si ha caído en la tierra o un lugar sucio lavar con agua, sin frotar.

3.- Intentar colocarlo en su sitio, que es el medio más adecuado para cumplir las condiciones de supervivencia.

4.- Si no es posible, colocarlo en un recipiente con leche, o solución fisiológica o bien saliva del paciente. Esto último no es lo mas aconsejable porque la saliva no es un medio estéril, sólo se puede aceptar durante un período muy corto.

5.- Acudir rápidamente a un dentista.

El dentista evaluará los pasos a seguir, según sea un diente que esté totalmente formado o que su raíz no haya terminado la calcificación del extremo apical, ya que cuando el diente aparece en la boca y aún llegando a ocluir con el antagonista, tarda entre seis meses a un año más en cerrar su ápice, está aún inmaduro, si el diente perdido es un temporario no lo reimplantará, sólo cuidará que no se hayan lesionado los permanentes que se están formando y hay que evaluar si es necesario colocar un mantenedor de espacio.

Se ha comprobado que el diente que se ha mantenido en medio seco durante una hora, a perdido la vitalidad de su periodonto, sus células están muertas por lo que habrá reabsorción. Este riesgo aumenta en un diente inmaduro, pues al tener un periodonto más fino y con menos células el período de desecación es mucho menor, claudica más rápido.

El odontólogo indicará antibiótico y antiinflamatorio y la antitetánica si el accidente fue en un medio sucio y colocará el diente en su sitio fijándolo a las piezas vecinas. Esta fijación que no será totalmente rígida se quitará a las tres semanas y habitualmente funciona perfectamente.

Si ha pasado más de una hora desde el accidente y el diente no ha sido tratado según lo indicado, se hace endodoncia, es decir se limpia y obtura el canal que aloja el nervio y los vasos sanguíneos y se reimplanta pero su pronóstico es más dudoso porque al haber tejido muerto el organismo lo trata como cuerpo extraño y acontecen reabsorciones de la raíz, si bien no suele pasar inmediata y drásticamente, al cabo del tiempo acontece.

Es evidente que en este caso aparecerá movilidad en la pieza y se terminará perdiendo. Un control radiográfico de la pieza nos irá hablando de su evolución.

En casos que no se ha hecho endodoncia, porque se han seguido todas las precauciones recomendadas, hay que controlar si el diente recupera la vitalidad. Este control se hará a partir del tercer mes. En caso que haya claudicado la pulpa dentaria, habrá que hacer endodoncia.

Cuando esperamos que se recupere no debemos controlar antes de los tres meses de pasado el traumatismo, pues debemos darle tiempo para la cicatrización.

Habíamos hablado de las avulsiones, es decir el diente que recibe el impacto de un traumatismo sale de su alojamiento

normal, el alvéolo dental o bien se intruye en el mismo, introduciéndose en el hueso.

Otra consecuencia de los traumatismos dentales, que por cierto tienen distintas causas, entre las más frecuentes encontramos:

la caída de una bicicleta, los golpes en deportes violentos, las peleas, los accidentes automovilísticos, el bruxismo, los accidentes domésticos, son las grietas y fracturas del esmalte dentario o de esmalte y dentina conjuntamente, o bien las fracturas de la raíz del diente.

Los niños que presentan unos dientes superiores adelantados, un labio superior corto o que son respiradores bucales son más propensos a que un traumatismo lesione el diente, pues es lo primero que da contra el suelo o el objeto que impacte. En estos casos hay que corregir la posición de la arcada dentaria con ortodoncia. En los casos de deportistas, es aconsejable e incluso imprescindible en deportes como el boxeo, el rudgby, el uso de los protectores bucales. Otra de las causas es el apretamiento y rechinar de los dientes, por lo que recomendamos el uso de las placas de descarga en el caso de los bruxómanos donde es frecuente observar fracturas del esmalte y aún fracturas verticales de corona y raíz (sobre todo en los premolares superiores con dos raíces, los parten literalmente por la mitad).

La lesión como habíamos dicho puede afectar sólo al esmalte:

si se trata de grietas o fisuras que no dan sintomatología, es decir la sensibilidad al frío o calor cesa inmediatamente que desaparece el estímulo, no se hace nada. Estas microfracturas a veces sólo pueden diagnosticarse a través de la luz halógena, pueden no ser visibles a simple vista.

Si se pierde una parte pequeña del esmalte puede redondearse sus bordes o por estética puede restaurarse con composites (material de empaste). Si la fractura es mayor y compromete también a la dentina que es el tejido inmediatamente interior al esmalte, corremos el peligro que a través de los túbulos dentinarios, que son conductillos que llevan una prolongación de la pulpa dentaria, se introduzcan bacterias, que contaminen o lesionen la pulpa irreversiblemente, produciendo su muerte y afectando consecuentemente al hueso de la zona aledaña al ápice radicular, ya sea formando un absceso, quiste o granuloma periapical. Si esto acontece debemos tratar el diente con una endodoncia, esto es limpiar el conducto que hemos descrito y obturarlo convenientemente. La reconstrucción se puede hacer con el trozo de diente si lo hemos conservado o bien con composite o si la destrucción fuera mayor con una corona o funda dentaria.

Hay casos donde el nervio no llega a lesionarse, si han pasado menos de doce horas desde el traumatismo, se protege la pulpa con hidróxido de calcio y un cemento de ionómero y se observa si mantiene su vitalidad, en tal caso no se hace endodoncia y se sigue con la restauración de la corona.

Puede suceder que el diente no haya terminado la calcificación de la raíz, es decir que sea un diente muy joven, entonces será necesario conservar el tercio apical de la pulpa para que siga formando la raíz o en el caso de necrosis de la misma, limpiar el conducto y ayudar a la apicoformación llenando el conducto con hidróxido de calcio. En estos casos de ápice abierto no debemos controlar la sensibilidad hasta por lo menos 15 días del trauma porque puede haber una pérdida pasajera de la misma que luego se recupera.

En el siguiente artículo hablaremos de las distintas fracturas de la raíz del diente.

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Dirección del centro

Nuestra directora y ortodoncista en su puesto de trabajo clínico

Olga de Lucia

Título de ODONTÓLOGA Otorgado por la Universidad de Buenos Aires. Rca. Argentina en Diciembre de l970. Homologado en España con el título de ODONTÓLOGO el l de Marzo de l983.

Desde Diciembre de 2002 en la Clínica Grupo Cero. C/ Duque de Osuna 4 Local 1, 28015, Madrid. Habilitación de la clínica por Sanidad desde junio de 2003