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Hábitos deletéreos en ortodoncia: respiración oral

Hábitos deletéreos en ortodoncia: respiración oral

Una de las cuestiones que afecta al desarrollo armónico de los maxilares, de gran importancia en ortodoncia, es la adquisición de Hábitos que rompen con el equilibrio muscular creando presiones que afectan a toda la estructura comprometida con el sistema estomatognático (huesos, músculos, articulaciones, engramas neuromusculares)

 

Nos referiremos a hábitos de respiración bucal, persistencia de la deglución infantil, uso prolongado del chupete o su sucedáneo, el dedo, la sábana, el morderse las uñas, el lápiz, succionar el labio inferior. La ortodoncia y otras disciplinas solucionan esos casos de hábitos deletéreos con grandes beneficios para el paciente.

Se entiende por Síndrome de respiración bucal al conjunto de signos y síntomas derivados de la función respiratoria. Hay autores que dicen que este síndrome comienza en la punta de la lengua y termina en la punta de los pies.
Las causas que predisponen a la respiración bucal pueden ser:

obstrucciones de las vías aéreas altas o bajas, desvíos del tabique nasal, hipertrofia de los cornetes, rinitis de origen alérgico, hipertrofia adenoidea (vegetaciones, amígdalas) pueden favorecer la adquisición de hábitos de repirador bucal.

Cuando está disminuida la permeabilidad de las vías aéreas, para permitir el paso del aire por la boca, la lengua debe permanecer baja, respecto de su posición normal que es apoyada en el paladar y su punta planchando las arrugas palatinas, detrás de los incisivos superiores y su reverso descansando sobre el borde incisal de los incisivos inferiores. Esta correcta posición debe contrarrestar las fuerzas que el buccinador (músculo de la mejilla) ejerce hacia adentro. Cuando la lengua está baja el buccinador comprime el maxilar superior, conteniendo su crecimiento en ancho. Es un hueso muy plástico y que en su interior aloja los gérmenes de los dientes de recambio.

Cuando la obstrucción es de las vías respiratorias altas (fosas nasales), la mandíbula desciende y va hacia atrás, la cincha pterigomaseterina pierde potencia y los molares posteriores se extruyen (siguen creciendo) generando una mordida abierta anterior.

En hábitos de respiracion oral nos encontramos con un maxilar poco desarrollado, y alargado, los dientes están adelantados, protruídos, el labio superior es corto y fláccido por falta de función, el labio inferior interpuesto entre los incisivos superiores e inferiores, empuja hacia delante los superiores y atrás los inferiores, aumentando el resalte.

Cuando estos niños con este hábito quieren cerrar la boca tienen que forzar los labios, agravado por la laxitud del labio superior, el inferior tira del mentoniano dibujando piel de naranja en la barbilla.

Otro problema del respirador bucal es que se constipa a repetición.

La mucosa de la nariz tiene numerosísimas cilias vibrátiles que filtran el aire, lo humedecen y adecuan su temperatura, función que no se cumple al respirar por la boca. Así mismo la encía expuesta al medio exterior por permanecer con la boca abierta presenta signos de gingivitis.

La cara de estos niños es típica, es estrecha y alargada, son pálidos, con ojeras, mirada opaca. Las aletas de la nariz no se expanden e incluso se estrechan con la inspiración.

En el caso de obstrucciones bajas de las vías aéreas por hipertrofia de las amígdalas la lengua estará baja también, pero la mandíbula hacia abajo y adelante para procurar ampliar el espacio de la zona posterior de las fauces. Esto les da un aspecto de prognatismo mandibular, no porque la mandíbula es grande sino porque avanza sacando los cóndilos de la fosa articular.

Es importante diferenciar entre obstrucciones por la causa que sea totales o parciales y hábito con permeabilidad nasal.

En el primer caso debemos enviar al paciente al otorrinolaringólogo antes de comenzar un tratamiento ortopédico u ortodóntico.

El chupete

En el segundo al logopeda para reeducar la respiración además del tratamiento que indique el ortodoncista. A ambos al kinesiólogo para tratar de lograr un equilibrio muscular y, por lo tanto, postural perdido.

La posición de la lengua del respirador bucal alterará la forma y función de toda la musculatura, como decíamos al principio no sólo variará la función de los músculos estrechamente relacionados masetero, pterigoideos, temporal, buccinador sino que toda la economía muscular está alterada, la zona temporal, occipital, pectoral, abdominal, cervical, dorsal, lumbar y extremidades superiores e inferiores. La mayoría de éstos pacientes presentan la cabeza rotada hacia atrás aumentando la curvatura cervical, los hombros caídos, tórax en quilla, columna dorsal con escoliosis y/o lordosis, musculatura con menor tonicidad, por la falta de oxigenación, extremidades inferiores arqueadas y pies planos como consecuencia de hábitos de respiracion bucal.

En el libro virtual Confesiones del cuerpo del Dr. Ariel Joselovsky podemos leer: los músculos tienen tono neurológico, regido por el Sistema nervioso central o espinal y un tono mecánico que además de estar dado por la tensión de las proteínas musculares y tendinosas se va a ver fundamentalmente influido por el estado de elasticidad de los envoltorios y sus proyecciones intramusculares que envuelven porciones, fascículos, hasta llegar a unidades motoras y la periferia del huso meuromuscular, son altamente susceptibles de ser moldeadas por las contracciones musculares y el tono muscular.

Las fascias no se encuentran aisladas, sino que por el contrario están conectadas entre sí formando un todo en toda la extensión del cuerpo humano, rodeando a todos los músculos e interconectándolos entre sí.

Este tono mecánico no se restituye a su elasticidad por la actividad eléctrica del sistema nervioso como ocurre en el tono neurológico, sino sólo por cambios mecánicos producidos por fuerzas externas e internas.

De manera que cuando se rompe este equilibrio y se mantiene en el tiempo produce alteraciones posturales y esqueléticas que es necesario tratar.

En realidad es necesaria la actuación de un equipo disciplinario que incluye al otorrino, el ortodoncista, psicólogo, foniatra o logopeda, licenciados en educación física, educadores, etc.

En mi modesta opinión es un factor que no le prestamos toda la atención que se merece, sobre todo en los ámbitos de la educación, sobre todo la educación física, nos debe preocupar que tantos niños respiren por la boca.

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