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Regeneración de tejidos e Implantes dentales

Para poder colocar un implante dental en boca con la absoluta confianza del mantenimiento a muy largo plazo de un estado de salud, funcionalidad y estética óptimos es necesario que la disponibilidad de hueso sea suficiente en las tres dimensiones que rodearán el implante tras su implantación en boca. Generalmente en dientes anteriores se pueden utilizar implantes de 3,5 mm de diámetro y la cantidad de hueso alrededor del mismo para conseguir un grado de estabilidad en el tiempo máximo es de 2 mm, de este modo, idealmente necesitaremos unos 7,5 mm de espacio, tanto entre dientes en sentido anteroposterior, como en sentido lateral para estar ante una situación óptima en los dientes anteriores. Así mismo, a lo largo un implante, aunque los hay de 8mm, conviene colocarlos de 10 mm y nos dará mejores resultados a muy largo plazo uno de 12 mm o 14 mm.

En ocasiones no disponemos de estos volúmenes de hueso y es necesaria la utilización de técnicas para el aumento de hueso disponible tales como la expansión del reborde alveolar en sentido horizontal o la elevación (digamos no quirúrgica) del seno maxilar en sentido vertical para solucionar una falta de volumen óseo muy pequeña o en ocasiones, cuando las necesidades óseas son mayores un injerto de hueso, ya sea vertical u horizontal en la zona donante.

En la actualidad, en nuestra clínica dental descartamos la ocupación del seno maxilar con nuestro injerto para la regeneración vertical de hueso en el maxilar superior y posterior y preferimos llevar a cabo técnicas mucho más actuales descritas por el Dr. Istvan Urban y su equipo que se ha demostrado, son menos agresivas, con un postoperatorio más llevadero y una predictibilidad y tasa de éxito mayores que otras técnicas utilizadas y además nos permiten regenerar en sentido vertical tanto en maxilar como en mandíbula, tanto en zonas anteriores más estéticas como en zonas posteriores de los maxilares.

A veces la disposición de encía queratinizada no es suficiente y se hacen necesarios injertos mucogingivales para los que el mismo equipo de investigación, Urban y col. han diseñado técnicas predecibles y estables con un éxito y predictibilidad inéditos y que se aplicarían, si fuera necesario tras el proceso de injerto y después aún de la colocación de los implantes.

 

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